Nuestro camino
Camino Discipular Misionero
El Camino Discipular Misionero (CDM)
Desde 2022, la Iglesia en Bogotá escucho a su gente, oro en conjunto y tomo una decisión: caminar con dirección. Nos dimos una hoja de ruta para los próximos anos, a la que llamamos el Camino Discipular Misionero.
Tres etapas de tres años cada una:
2023–2025 | Sembrar esperanza | Preparar el terreno, renovar la mirada, reconocer lo que Dios hace en nuestra realidad. Ya lo vivimos. |
2026–2028 | Cultivar la fe (etapa actual) | Cuidar lo sembrado, regar con paciencia, fortalecer las comunidades. Aquí estamos. |
2029–2031 | Cosechar la caridad | Recoger frutos, ser Iglesia que sirve y transforma. Hacia allá vamos. |
Las cuatro diaconías Nuestros proyectos se organizan en cuatro grandes áreas de acción que la Arquidiócesis llama diaconías — una palabra griega que simplemente significa servicio. Cada diaconía es una forma concreta de vivir juntos la fe, la formación y el compromiso con los demás.
Diaconía 1 — Vida interior y comunidad (Espiritualidad Sinodal)
La fe no se sostiene sin raíces. Esta diaconía cuida lo más profundo: la vida interior de las personas y la calidad de la vida comunitaria en las parroquias. Porque ser Iglesia no es solo ir a misa — es aprender a escucharse, a caminar juntos, a crecer en comunión.
Diaconía 2 — Formación para todos (Formar al Pueblo de Dios)
Formar a todos los miembros del Pueblo de Dios como discípulos misioneros y ciudadanos — esa es la misión de esta diaconía. En palabras sencillas: nadie sobra en el proceso de formación. Ni los adultos que nunca fueron bautizados, ni los catequistas de barrio, ni quienes llevan la comunión a los enfermos.
Diaconía 3 — Jóvenes y familias (Salir al encuentro)
Salir al encuentro de los niños, adolescentes y jóvenes en sus ambientes — familiar, escolar, universitario — para proponer el encuentro fascinante con Cristo vivo y soñar juntos la ciudad que queremos. Esta diaconía no espera a que lleguen: va donde están.
Diaconía 4 — Servicio y solidaridad (Desarrollo Humano Integral)
Contribuir al desarrollo humano integral de todas las personas, de modo especial de los más vulnerados, a partir del reconocimiento de su dignidad como hijos de Dios, hermanos y ciudadanos, por medio de redes de solidaridad e inclusión y del cuidado de la casa común. La fe que no se hace servicio no está completa. En nuestra Vicaría eso se ve en los centros de atención social, en las parroquias que tienen roperos y comedores, en quienes acompañan a migrantes y habitantes de calle. El Evangelio no termina en el templo — llega hasta la calle.
Alejandra Rosero Tinoco - Área Evangelización
Trabajadora Social. Extensión 1005
