La Iglesia Universal celebra cada año en el mes de febrero la Jornada Mundial del Enfermo, así como otras jornadas, esta tiene la intención particular de orar por las personas que viven una situación de enfermedad y que se encuentran en Hospitales, Clínicas o en casa junto con sus familias, encomendando al Señor sus vidas y pidiendo por la mejora de su salud
Cada año, el Santo Padre alude a esta jornada una intención especial de Oración, otorgando un lema que para este 2026 es: “La Compasión del Samaritano: amar llevando el dolor del otro”
cuya centralidad es invitarnos a ser buenos samaritanos del caminos con aquellos que están viviendo el dolor de la enfermedad, siendo también signo de esperanza y testimonio del amor de Cristo en sus vidas.
Cada año, como Arquidiócesis de Bogotá en el marco de esta jornada, acompañamos una realidad particular en uno de los territorios o contextos en los que hacemos presencia, hemos estado en la celebración eucarística con adultos mayores y personas en situación de discapacidad, hemos acompañado a las personas que están en sus casas a través de los canales de la Arquidiócesis, hemos estado con adultos y sus familias en el Hospital Universitario Mederi, y este año, para nosotros, un signo de esperanza muy valioso sería poder acompañar a los niños y sus familias que están pasando por el proceso de la enfermedad, allí, orando juntos a través de la celebración eucarística encomendaremos sus vidas y dolores al Señor, así como la vida y el trabajo de cada uno de los integrantes del Hospital (médicos, enfermeras, administrativos, personal de seguridad, personal de aseo, etc) que día a día destinan su proyecto de vida a servir en esta frágil realidad humana.
