
El Año de Publicación 94 de La Iglesia, correspondiente a enero-diciembre de 2001, números 1-12, constituye un volumen especialmente significativo para seguir la consolidación del gobierno del cardenal Pedro Rubiano Sáenz y la aplicación de las orientaciones surgidas del Sínodo Arquidiocesano y del Plan Global de Pastoral. La propia portada dedica su estudio histórico al Ilustrísimo señor José Javier de Arauz y Rojas, decimoctavo arzobispo de Santafé de Bogotá, cuya trayectoria episcopal es reconstruida desde su nacimiento en Quito, su formación en el Colegio Seminario de San Luis y en la Universidad de San Gregorio, su episcopado en Santa Marta y su llegada a Santafé en 1754; el relato conserva incluso testimonios procedentes de manuscritos de archivo y del libro tercero de bautismos de la parroquia de Fontibón, donde se registra su paso por el territorio antes de entrar a la capital. El año registra, además, un acontecimiento central en la historia reciente de la Arquidiócesis: el 21 de enero de 2001 Juan Pablo II nombró cardenal a Pedro Rubiano Sáenz, junto con otros arzobispos latinoamericanos, hecho presentado por la revista como un estímulo para la Arquidiócesis y para el país. La sección de noticias conserva homilías y discursos vinculados con la vida pública y eclesial, entre ellos la oración por la paz, la celebración del Sagrado Corazón, el Te Deum del 20 de julio, la ordenación de diáconos y presbíteros, la iluminación de la Catedral Primada y el mensaje de Navidad. Para la historia institucional y territorial, el volumen resulta particularmente rico: su repertorio registra provisión de oficios, erección de casas religiosas, erección de parroquias, supresión de una parroquia, incardinaciones y excardinación, Tribunal Eclesiástico, reorganización de Zonas Pastorales y modificación de límites parroquiales, mostrando una administración cada vez más sistemática de la jurisdicción arquidiocesana. Entre las erecciones parroquiales aparece la parroquia del Beato Guillermo José Chaminade, segregada de Santa María Madre de Jesús, y posteriormente la parroquia de Nuestra Señora del Topo, creada para atender el sector de Santa Rosita y parte de París-Francia; los decretos establecen expresamente el territorio y la integración de sus comunidades. También se documenta la supresión de la parroquia del Hospital San Juan de Dios, disposición que evidencia que la reordenación territorial no consistía únicamente en crear nuevas circunscripciones, sino también en ajustar o extinguir jurisdicciones anteriores conforme a las transformaciones de las instituciones asistenciales y del espacio urbano. El año registra asimismo la constitución y reorganización de comunidades religiosas: se autoriza, entre otras, la residencia de las Cruzadas de Santa María, la erección de una nueva comunidad de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, con capilla privada en las inmediaciones de la Clínica Palermo, y nuevas casas de institutos y asociaciones de fieles. La dimensión administrativa alcanza igualmente al Tribunal Eclesiástico Regional de Bogotá, con nombramientos de vicarios judiciales, jueces, notarios y otros funcionarios, mientras que los decretos de arciprestes para las zonas de la Santísima Trinidad y Cristo Sacerdote evidencian la continuidad de la organización intermedia entre las zonas pastorales y las parroquias. Especial interés reviste la Fundación Banco Arquidiocesano de Alimentos, constituida en mayo de 2001, junto con la participación de la Arquidiócesis en fundaciones como San Carlos y FICONPAZ, expresión de una institucionalidad que articula pastoral, acción social y administración de bienes. Finalmente, la revista mantiene la referencia al Sínodo Arquidiocesano y a sus orientaciones sobre la construcción del entramado social, la convivencia, la reconciliación y la fraternidad, mostrando cómo sus conclusiones seguían funcionando como marco de lectura para la acción pastoral al iniciar el nuevo siglo.

