
El Año de Publicación 91 de La Iglesia, correspondiente a enero-diciembre de 1997 y a los números 1-12, registra un momento decisivo del gobierno pastoral de monseñor Pedro Rubiano Sáenz y de la preparación de la Arquidiócesis de Bogotá para el Gran Jubileo del año 2000. La publicación, como órgano oficial de la Arquidiócesis, conserva una combinación especialmente significativa de documentos pontificios, textos históricos, orientaciones pastorales y actos jurídicos. El ciclo jubilar ocupa un lugar importante mediante referencias a Tertio Millennio Adveniente y a la preparación del año 2000, mientras que en la memoria histórica aparece nuevamente la recuperación del pasado arzobispal de Santafé; el volumen incorpora, además, la celebración de los 100 años de las Hijas de María Auxiliadora en Colombia y el centenario del nacimiento de Pablo VI. En el ámbito de la realidad colombiana, La Iglesia recoge intervenciones de Rubiano sobre la paz, los derechos humanos, la pobreza, la violencia, la corrupción y la participación ciudadana, además de una exhortación al voto y documentos dirigidos a la construcción de una política permanente de paz. La pobreza es descrita en el propio documento episcopal como una realidad que desborda lo económico y comprende vulnerabilidad, exclusión, falta de educación, vivienda, salud y seguridad, al tiempo que se señala el crecimiento del desplazamiento forzado. Para la historia institucional de Bogotá, el contenido más valioso se encuentra en la extensa sección de decretos, que documenta la administración territorial y pastoral de la Arquidiócesis: provisiones de oficios, cambios de párrocos, vicarios y arciprestes, reorganización de arciprestazgos y constitución de las Zonas Pastorales Episcopales, con delegados para las zonas de la Inmaculada Concepción, San José, San Pedro, Santísima Trinidad, Espíritu Santo y Sagrada Eucaristía. Especial relevancia tienen los decretos de erección canónica de parroquias: María Reina de los Apóstoles, San Calixto, Madre del Redentor de Suba, Santa María Virgen, Santa Magdalena de Nagasaki, Padre Nuestro y Señor de la Misericordia, disposiciones que permiten seguir la expansión y redistribución de la estructura parroquial en distintos sectores urbanos. El volumen también documenta la erección de numerosas casas religiosas y asociaciones de fieles, entre ellas las de las Hermanas Guadalupanas de La Salle, Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, Esclavas de Cristo Rey, Sociedad de Cristo, Capuchinas del Sagrado Corazón, Dominicas de la Presentación y Hermanas de Nuestra Señora de la Paz, lo que muestra la articulación de comunidades religiosas con la acción parroquial y social de la Arquidiócesis. Otro eje fundamental es el Sínodo Arquidiocesano: el Decreto 293, del 1.º de julio, dispone el inicio de las sesiones de trabajo en las Zonas Pastorales Episcopales, después de concluida la etapa de escucha y discernimiento, y establece tres fases para la Asamblea Sinodal: sesiones zonales, sesiones arquidiocesanas y sesiones de promulgación. El estudio Discernimiento sinodal en Bogotá reconstruye este proceso desde su anuncio en 1989 y lo vincula expresamente con la necesidad de comprender una arquidiócesis urbana compleja, marcada por el crecimiento desordenado de la ciudad y por la pérdida de vínculos comunitarios. Finalmente, el volumen conserva documentos administrativos de particular interés, como el cambio de nombre de la Fundación OASIS a Fundación Caminos de Libertad, destinada al apoyo de la Pastoral Penitenciaria; la modificación de los estatutos del Colegio Bolívar de Soacha; la actualización del Arancel Eclesiástico para 1998; y nuevas erecciones de casas religiosas en distintos barrios de Bogotá. En conjunto, 1997 aparece como un año en el que la revista deja una huella documental particularmente nítida de la reorganización territorial de la Arquidiócesis, la consolidación de sus zonas pastorales y el paso del prolongado proceso preparatorio del Sínodo a su fase de trabajo efectivo.

