
El Año de publicación 90 de La Iglesia, correspondiente a enero-diciembre de 1996, números 1-12, está marcado por el primer año de gobierno pastoral del arzobispo Pedro Rubiano Sáenz y por una profunda reorganización de las estructuras de gobierno y acción pastoral de la Arquidiócesis de Bogotá. El volumen conserva, en primer término, una amplia semblanza histórica de Fray Francisco del Rincón, décimo tercer arzobispo de Santafé de Bogotá, reconstruido a partir de su trayectoria como religioso mínimo, su formación en Bolonia, su paso por Santo Domingo y Caracas, su llegada a Santafé en 1717, su actuación simultánea como arzobispo y presidente, sus visitas pastorales y su intervención en asuntos civiles; entre sus disposiciones se recuerda especialmente el auto de 1720 que ordenó llevar por separado los registros de bautismos, matrimonios y defunciones de indígenas, documento de particular interés para la historia de los archivos parroquiales. El volumen dedica además un amplio apartado a los 25 años de servicio episcopal de Pedro Rubiano, a sus etapas como obispo de Cúcuta, arzobispo de Cali y arzobispo de Bogotá, y registra la ordenación, el 13 de abril de 1996 en la Catedral Primada, de sus tres nuevos obispos auxiliares: Óscar Urbina Ortega, Fernando Sabogal Viana y Octavio Ruiz Arenas. La incorporación de estos prelados responde expresamente a la necesidad de una presencia episcopal más cercana en los distintos sectores territoriales de una arquidiócesis considerada pastoralmente compleja y vinculada al desarrollo del Sínodo Arquidiocesano. El documento quizá más importante del volumen para entender la transformación institucional de Bogotá son las Líneas Prioritarias de Acción Pastoral 1996-1998, elaboradas a partir de la evaluación de las Vicarías Episcopales y de las Pastorales Especializadas y relacionadas directamente con la preparación del Sínodo; allí se plantea una mayor planificación y coordinación de la acción pastoral y se establece que las líneas deberán concretarse en Vicarías, Arciprestazgos, Parroquias y Pastorales Especializadas. En consecuencia, el volumen documenta la constitución de cuatro Zonas Pastorales Episcopales —Inmaculada Concepción, Cristo Sacerdote, Espíritu Santo y Sagrada Eucaristía—, la designación de los obispos encargados y de los vicarios episcopales, la identificación de los arciprestazgos mediante un nuevo sistema de nomenclatura y la reordenación de los Arciprestazgos 13 y 14. La sección administrativa es excepcionalmente extensa: registra numerosos nombramientos de párrocos, vicarios, capellanes y responsables de instituciones, incardinaciones, creación de cinco delegaciones arquidiocesanas —Catequesis, Formación Permanente del Clero, Cultura, Misiones y Centros Parroquiales—, fundación de FICONPAZ, modificaciones de límites parroquiales, aprobación y abrogación de estatutos y la constitución del tribunal encargado del reconocimiento del posible milagro atribuido al siervo de Dios Rafael Almansa. El índice consigna además un conjunto específico de erecciones de parroquias y comunidades mediante los decretos 078, 103, 134, 137, 138, 168, 192, 200 y 211 de 1996, mostrando que la reorganización no fue únicamente administrativa, sino también territorial y parroquial. Finalmente, el volumen conserva un importante conjunto de pronunciamientos de Rubiano como presidente de la Conferencia Episcopal sobre la crisis política de Colombia, la violencia, las masacres, la pena de muerte, la independencia de los obispos para enseñar, la educación religiosa y el proceso político alrededor del gobierno de Ernesto Samper, junto con la visita ad Limina, el Te Deum del 20 de julio, la situación de los soldados secuestrados y diversas iniciativas por la paz.

