
El Año LXXXVIII de La Iglesia, correspondiente a enero-diciembre de 1994, números 1.234-1.245, constituye un volumen de particular importancia para la memoria institucional de la Arquidiócesis de Bogotá, pues documenta simultáneamente la etapa final del gobierno del cardenal Mario Revollo Bravo y la administración apostólica de monseñor Enrique Sarmiento Angulo. La publicación está dirigida por monseñor José Ignacio Ortega Franco y conserva, junto con los documentos ordinarios de la vida arquidiocesana, una extensa sección histórica dedicada al arzobispo Ignacio de Urbina, undécimo arzobispo de Santafé, cuya actuación entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII es reconstruida a partir de celebraciones litúrgicas, culto, visitas pastorales, relaciones con el cabildo y episodios de la vida eclesiástica colonial; se recuerdan asimismo el centenario de la ordenación episcopal de san Ezequiel Moreno y el cuadragésimo cuarto aniversario de la muerte de monseñor Ismael Perdomo, cuya causa de beatificación vuelve a ser impulsada mediante nuevos postulador y vicepostulador. El volumen concede especial espacio al Año Internacional de la Familia, con la Carta a las Familias de Juan Pablo II, mensajes pontificios y reflexiones sobre matrimonio, vida, educación y paz, además de los veinte años de CENPAFAL y el centenario de la Fundación San Antonio y de las Hermanas de la Presentación en Colombia. Para la historia territorial de Bogotá resulta especialmente valiosa la relación de once parroquias que en 1994 celebraban veinticinco años de creación canónica, entre ellas San Simón Apóstol, San Alberto Magno, Santo Cristo, Nuestra Señora de Fontibón, Jesús Amor Misericordioso, Santa Juana de Arco, Santa María del Lago, San Juan de Mata, San Roque, Santísimo Redentor y Nuestra Señora de la Presentación, reflejo de la expansión urbana hacia el occidente de la ciudad durante las décadas precedentes. La sección de decretos del cardenal Revollo registra una intensa reorganización de la estructura parroquial y del clero: erección de las parroquias de San Simón Stock y Nuestra Señora del Tránsito, modificación de límites entre la Inmaculada Concepción de Suba y San Buenaventura, nombramientos y traslados de párrocos, administradores y vicarios, incardinaciones, provisión de arciprestazgos y aprobación de los estatutos de la Fundación El Catolicismo y de la Iglesia de San Juan de Dios. El decreto de San Simón Stock señala expresamente que la nueva parroquia se segrega de Nuestra Señora de Montserrat y establece sus límites con base en el río Tunjuelito y la avenida Ciudad de Villavicencio; el de Nuestra Señora del Tránsito fija asimismo su territorio a partir de la carrera 80, la avenida Eldorado, la avenida Cundinamarca y el Ferrocarril de Occidente. A partir de agosto, con monseñor Sarmiento como Administrador Apostólico, sede plena, la revista registra la confirmación de los vicarios territoriales, del Vicario General y del Vicario Judicial, el nombramiento de nuevos responsables de vicarías, del rector del Seminario Mayor y del capellán de la Casa Presidencial, junto con disposiciones sobre educación, comunicaciones, pastoral social y elecciones. El volumen incorpora además un aporte particularmente significativo para la historiografía eclesiástica bogotana: la presentación de la “Historia de la Arquidiócesis de Bogotá: su itinerario evangelizador”, del padre Luis Carlos Mantilla O.F.M., concebida como instrumento de estudio para el Sínodo Arquidiocesano y como reconstrucción histórica de casi cinco siglos de evangelización.

