
El Volumen I de La Iglesia correspondiente a 1986 recoge una etapa particularmente significativa del gobierno de monseñor Mario Revollo Bravo como arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, en un año marcado por la visita de Juan Pablo II a Colombia y por importantes debates sobre la vida religiosa, social y política del país. Entre sus contenidos sobresalen documentos de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con disposiciones y comunicaciones de la Arquidiócesis; ocupa un lugar central la reflexión sobre la familia y el matrimonio, especialmente ante las propuestas de matrimonio civil obligatorio y divorcio, frente a las cuales el episcopado colombiano reafirma la doctrina católica sobre la naturaleza sacramental del matrimonio y su importancia para la sociedad. El volumen incorpora también la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre libertad cristiana y liberación, documento que aborda la relación entre fe, justicia social, desarrollo y auténtica liberación, así como un informe del Secretariado para la Unión de los Cristianos sobre sectas y nuevos movimientos religiosos, reflejando las nuevas preocupaciones pastorales de la Iglesia frente a las transformaciones religiosas y culturales contemporáneas. En el ámbito colombiano adquiere especial relevancia la preparación y vivencia de la visita apostólica de Juan Pablo II, cuyo mensaje estuvo estrechamente ligado a la paz, la justicia, la dignidad humana y la reconciliación en un país profundamente afectado por la violencia; la documentación registra así la participación del episcopado y de la Iglesia colombiana en este acontecimiento que tendría particular resonancia en Bogotá y en la visita del Pontífice a la zona devastada por la tragedia de Armero. A ello se suman circulares y orientaciones de la Arquidiócesis, entre ellas las relacionadas con la Jornada Vocacional, la comunión eclesial y la formación de los fieles. De este modo, el primer volumen de 1986 permite reconocer una Iglesia que, desde Bogotá, recibe las orientaciones del magisterio universal y responde a los desafíos concretos de Colombia: la defensa de la familia, la búsqueda de la paz, la justicia social, las nuevas expresiones religiosas y la renovación de la acción pastoral, mientras la visita de Juan Pablo II convierte este año en uno de los momentos más significativos de la memoria eclesial colombiana de la década.

