
El año 1913 de La Iglesia, correspondiente al Año VIII, Volumen VIII, reúne 24 números, publicados entre el 1.º de febrero y el 1.º de diciembre de 1913, algunos agrupados en fascículos. El volumen conserva su carácter de órgano oficial de la Arquidiócesis de Bogotá y reúne pastorales, decretos, conclusiones de las Conferencias Episcopales, documentos pontificios, disposiciones de la Santa Sede, asuntos litúrgicos y sacramentales, orientaciones para el clero y noticias de la vida religiosa nacional. Entre sus primeros contenidos ocupa un lugar destacado la Pastoral colectiva del Episcopado colombiano, fechada el 6 de enero de 1913, en la que los obispos reflexionan sobre la misión episcopal, la enseñanza de la doctrina, la acción social católica, las misiones, el catecismo y las Conferencias de San Vicente de Paúl, al tiempo que exhortan a la oración, la recepción frecuente de la Eucaristía y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. La revista publica igualmente las conclusiones, resoluciones y normas de la Conferencia Episcopal de Colombia, mediante las cuales se ratifican disposiciones adoptadas en las reuniones episcopales de 1908, 1912 y 1913 y se establece su obligatoriedad para el clero y los fieles, ordenando además que un ejemplar de dichas disposiciones se conserve en los archivos diocesanos y parroquiales y sea presentado durante las visitas pastorales. Otro asunto de especial importancia es la preparación del Congreso Eucarístico Nacional, promovido desde la Arquidiócesis como manifestación de fe, caridad y unidad de los católicos colombianos, junto con disposiciones relativas a la Eucaristía, el culto al Sagrado Corazón y la construcción del templo levantado por voto nacional. También ocupa un lugar significativo la coronación solemne de Nuestra Señora de Chiquinquirá, para la cual se difunden las disposiciones pontificias y se exhorta a las diócesis y a los fieles a cooperar en la celebración. A estos contenidos se suman documentos sobre la organización y disciplina del clero, la acción social católica, las misiones, la enseñanza religiosa, celebraciones litúrgicas, indulgencias y comunicaciones procedentes de Roma y de las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país. En conjunto, el volumen de 1913 permite observar el proceso de consolidación de una Iglesia colombiana cada vez más organizada en torno a normas comunes del episcopado, a su vínculo con la Santa Sede y a iniciativas nacionales de carácter eucarístico, mariano, pastoral y social.

