
El año 1909 de La Iglesia, correspondiente al Año IV, Volumen IV, reúne 24 números, publicados entre el 1.º de febrero y el 15 de noviembre de 1909, algunos de ellos agrupados en fascículos dobles. El volumen mantiene su carácter de órgano oficial de la Arquidiócesis de Bogotá y presenta una amplia variedad de pastorales, circulares, decretos, documentos pontificios, disposiciones de las Congregaciones Romanas, orientaciones para el clero y textos de carácter doctrinal, litúrgico y pastoral. El primer número se abre con una extensa Pastoral de monseñor Bernardo Herrera Restrepo, dedicada a la necesidad de volver a los principios cristianos y a sus consecuencias sobre la vida individual, familiar, social y política. El documento desarrolla una fuerte crítica a las doctrinas que el arzobispo considera contrarias a la fe, entre ellas el racionalismo, el escepticismo, la incredulidad, el naturalismo y el modernismo, y señala a la cátedra, el periódico y los libros como medios fundamentales por los cuales, según la perspectiva de la época, podían difundirse esas ideas. Esta preocupación doctrinal continúa a lo largo del volumen mediante la reproducción y comentario de documentos de Pío X, así como textos relacionados con la defensa de la doctrina católica y la autoridad de la Iglesia. En los números de junio aparece otra extensa Pastoral de Herrera Restrepo, centrada en los bienes sobrenaturales, la revelación, la Sagrada Escritura y la Tradición, y en la necesidad de fortalecer la vida cristiana mediante los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Sagrada Comunión. La misma pastoral contiene disposiciones prácticas para las celebraciones del Corpus Christi y para la renovación del voto nacional y la consagración al Sagrado Corazón de Jesús. El volumen incorpora además disposiciones de la Santa Sede sobre asuntos canónicos y litúrgicos, entre ellas normas relativas a la Sagrada Rota Romana, decretos sobre indulgencias y privilegios espirituales, disposiciones referentes al culto del Sagrado Corazón y documentos relacionados con la elección pontificia y la prohibición del antiguo derecho de veto de las potencias durante los cónclaves. Otro conjunto importante corresponde a la difusión de documentos pontificios y textos de carácter histórico-doctrinal, entre ellos una encíclica de Pío X dedicada a San Anselmo, presentada como modelo de defensa de la doctrina cristiana y de la enseñanza teológica. También se publican disposiciones y respuestas de las Congregaciones Romanas sobre cuestiones concretas de la vida sacramental y matrimonial, como las relacionadas con los impedimentos matrimoniales y la aplicación del decreto Ne Temere. A estos contenidos se suman textos destinados directamente a la práctica sacerdotal y parroquial, como la continuación del Ceremoniale Parochorum, con instrucciones relativas a la celebración de la misa y al comportamiento litúrgico del sacerdote. El volumen recoge igualmente reflexiones sobre la autoridad, la obediencia y el pretendido derecho de insurrección, asuntos que permiten apreciar la preocupación de la Iglesia por la relación entre principios religiosos, orden social y autoridad. En conjunto, los números de 1909 muestran una revista dedicada simultáneamente a registrar el gobierno de la Arquidiócesis, transmitir las disposiciones de Roma, orientar la práctica pastoral y litúrgica y fijar la posición doctrinal de la Iglesia frente a las corrientes intelectuales, sociales y políticas que consideraba incompatibles con la fe católica.

