
El año 1908 de La Iglesia corresponde al Año III, Volumen III de la publicación y reúne 24 números, aparecidos entre el 1.º de febrero y el 1.º de diciembre, con algunos números publicados conjuntamente. El volumen mantiene el carácter de órgano oficial de la Arquidiócesis de Bogotá y contiene una importante serie de pastorales, decretos, circulares, disposiciones arzobispales, documentos pontificios, comunicaciones de la Santa Sede y noticias relacionadas con la vida religiosa. El año se abre con una extensa Pastoral de monseñor Bernardo Herrera Restrepo, en la que se abordan las amenazas que, desde la perspectiva de la Iglesia, representaban las doctrinas anticatólicas, la incredulidad y determinadas corrientes intelectuales de la época; el documento recoge además referencias directas a la encíclica Pascendi de Pío X y desarrolla la relación entre fe, razón, moral, educación y vida social. A lo largo de los números aparecen también orientaciones dirigidas al clero y a los fieles sobre la enseñanza de la doctrina cristiana y el catecismo, así como documentos relacionados con la defensa de la fe, la educación religiosa y la formación espiritual. Una parte significativa está dedicada a la recepción y difusión de documentos de Pío X, mostrando la estrecha vinculación de la Arquidiócesis con las orientaciones doctrinales provenientes de Roma. El volumen incluye igualmente disposiciones sobre la prensa, entre ellas la continuación de la reproducción del Decreto Legislativo número 47 de 1906 sobre esta materia, lo que permite observar la preocupación de la Iglesia por el contenido y circulación de las publicaciones. La revista recoge además acontecimientos de carácter religioso internacional, noticias sobre peregrinaciones y manifestaciones de devoción, entre ellas las relacionadas con Lourdes y el culto mariano, junto con documentos pontificios y comunicaciones de carácter devocional. En el ámbito de la vida eclesial colombiana aparecen asuntos relacionados con las parroquias, las asociaciones religiosas, las obras de beneficencia y el sostenimiento material del culto. Hacia el final del año se encuentra, por ejemplo, información dirigida a los párrocos sobre la distribución de objetos destinados a iglesias pobres, como manteles, corporales, purificadores, ornamentos, misales, cálices y otros elementos para el servicio litúrgico, iniciativa vinculada a la Confraternidad del Santísimo Sacramento de La Candelaria. También se incorporan textos sobre instituciones y obras de carácter religioso, como la Sociedad de San Vicente de Paúl, y documentos destinados directamente a los párrocos para orientar diferentes aspectos de su servicio pastoral. De este modo, el volumen de 1908 permite seguir, en un mismo conjunto documental, las preocupaciones doctrinales de la Iglesia frente a las corrientes intelectuales de comienzos del siglo XX, las orientaciones pastorales del arzobispado, la recepción de las disposiciones pontificias y la organización concreta de la vida parroquial, litúrgica, educativa, caritativa y devocional de la Arquidiócesis de Bogotá.

