Vigilia de Pentecostés 2023.
Gran Vigilia de Pentecostés. Preparemos Nuestro corazón para recibir el Espíritu Santo, con su fuego y amor.

5:30 pm Sagrada Eucaristía.
6:30 pm a 9:30 pm Alabanza al Espíritu Santo - Oración al Espíritu Santo - Reflexión caminando en sinodalidad como sembradores de esperanza.
¿Quién es para mí el Espíritu Santo?
Juan 15,26―16,4. Pascua. Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar.
Del santo Evangelio según san Juan 15,26―16,4
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo. Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo".
Oración introductoria
"Ven Espíritu Creador, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego...". (De un himno al Espíritu Santo).
Petición
Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, cómo debo obrar para procurar el bien de los hombres. Amén
Meditación del Papa Francisco
El Espíritu Santo, entonces, como promete Jesús, nos guía "en toda la verdad"; nos lleva no solo al encuentro con Jesús, plenitud de la Verdad, sino que nos guía "en" la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión siempre más profunda con Jesús, dándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y esta no la podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristianos será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la verdad actúa en nuestros corazones, suscitando aquel "sentido de la fe" (sensus fidei), a través del cual, como afirma el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio, indefectiblemente se adhiere a la fe transmitida, la profundiza con un juicio recto y la aplica más plenamente en la vida. Probemos a preguntarnos: ¿estoy abierto a la acción del Espíritu Santo, le pido para que me ilumine, y me haga más sensible a las cosas de Dios?
Esta es una oración que tenemos que rezar todos los días: Espíritu Santo, haz que mi corazón esté abierto a la Palabra de Dios, que mi corazón esté abierto al bien, que mi corazón esté abierto a la belleza de Dios, todos los días. Me gustaría hacerles una pregunta a todos ustedes: ¿Cuántos de ustedes rezan cada día al Espíritu Santo?» (Homilía de S.S. Francisco, 15 de mayo de 2013
Pidan al Señor la gracia de recibir el Espíritu Santo que nos hará recordar las cosas de Jesús, que nos guiará a toda la verdad y nos preparará cada día para dar testimonio, para dar este pequeño martirio de cada día o un gran martirio, según la voluntad del Señor. (Homilía de S.S. Francisco, 11 de mayo de 2015).
Reflexión
Es el Espíritu Santo quien cuida para que nuestra "fe no tropiece" y, al mismo tiempo, es el "consuelo" en nuestras caídas y dificultades. No nos tiene que resultar extraña una relación personal con el Espíritu Santo, pues es la tercera persona de Santísima Trinidad. Es Él quien nos lleva a dar un verdadero testimonio de nuestra fe, pues Él nos muestra a Cristo ("Él dará testimonio de mí") y nos lleva a testimoniarlo a todos los que están a nuestro alrededor ("y ustedes también darán testimonio").
Propósito
Para dar espacio al Espíritu Santo en mi alma, intentaré leer algún pasaje de la Sagrada Escritura o algunas páginas de un libro espiritual para nutrir mi fe.
Diálogo con Cristo
Jesús, quiero agradecerte por el don del Espíritu Santo. Tú sabes cuántas veces mi alma está cansada y agobiada de las preocupaciones y atareos de mi vida. Es en esos momentos cuando más necesito al "Consolador". Dispón mi alma para que siempre esté pronto a escucharle y a seguir lo que me pide. Amén
El Espíritu es el don que Jesús pidió y pide continuamente al Padre para sus amigos; el primer y principal don que nos ha obtenido con su Resurrección y Ascensión al cielo. Bendedicto XVI, 23 de mayo de 2010
EL PAPA FRANCISCO NOS INVITA A CAMINAR JUNTOS
Con la convocatoria a participar en el “Sínodo de la Sinodalidad” (2021-2023), el Papa Francisco nos invita a caminar juntos, a escucharnos y a escuchar la voz del Espíritu Santo. Se trata de escuchar la voz de Dios, de captar su presencia, su paso y su soplo de vida.
Para poder escucharnos debemos salir al encuentro de los hermanos, como lo hacía Jesús, que pasaba por los caminos, se encontraba con la gente y se acercaba al pueblo para escuchar sus necesidades. Esta actitud exige en nosotros atención, tiempo, disponibilidad para encontrarse con el otro y dejarse interpelar por sus inquietudes. “Estamos llamados a ser expertos en el arte del encuentro: el sínodo no es organizar eventos o hacer una reflexión teórica de los problemas, sino tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros. Un tiempo para dar espacio a la oración, a la adoración, a lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia; para enfocarnos en el rostro y la palabra del otro, encontrarnos cara a cara, dejarnos alcanzar por las preguntas de tantos hermanos” (P. Francisco).
Un verdadero encuentro sólo nace de la escucha. El Señor siempre escuchaba atentamente, con respeto y sin prisas. Cuando escuchamos con el corazón el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual. El espíritu profético tiene que llevarnos a escuchar antes que hablar y juzgar a otros. Antes de dar soluciones magistrales a los problemas del mundo y quejarnos de lo que los demás no hacen bien, debemos escuchar a Dios y los clamores de la gente. Participar activamente en el sínodo es escuchar la Palabra de Dios, los afanes y esperanza de la Iglesia y de cada pueblo, es escuchar los desafíos del mundo, sin miedos, sin complejos, confiando siempre en Dios, pues estamos en sus manos paternales.
El encuentro y la escucha nos llevan al discernimiento en un ambiente de oración y adoración, no a la confrontación agresiva ni a imponer soluciones ideológicas, con respuestas caducas, que no expresan confianza en Dios ni una actitud de compromiso serio, como decir: “siempre se ha hecho así”, para justificarnos y no aceptar la llamada a ser Iglesia en salida. “En la oración pedimos a Dios que nos ilumine para que el sínodo no sea una convención eclesial, una conferencia de estudios, un congreso político o un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu Santo” (P. Francisco).
Como Iglesia arquidiocesana, entremos en el ambiente sinodal, buscando juntos una sincera conversión del corazón y de la mente. Que esta etapa involucre a todos, no solo a los que están dentro de nuestras iglesias.
Dejemos a un lado los prejuicios y la acedia que no nos dejan caminar. Es verdad que tenemos nuestras agendas pastorales copadas, pero en nuestra vida siempre habrá espacio para las cosas de Dios y para escuchar la voz de nuestro pueblo.
Fuente textos: Felipe de Jesús Rodríguez | Fuente: Catholic.net - https://www.iglesiadecuenca.ec/
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