Alegre es esta mañana que nos regalas para vivir un nuevo mes que hoy iniciamos y lo hacemos colocados en tus manos con sentimientos de amor, de esperanza y de mucha fe. Confiamos en que será un mes demasiado bueno porque caminaremos contigo sirviendo a nuestros hermanos.
Hoy nos regalas la hermosa fiesta de todos tus santos, aquellos a los que les premiaste su forma de ser, de obrar, de servir y de amar. Gracias, señor, porque en el testimonio de vida de cada uno de ellos vamos encontrando el sentido a nuestra vida y que no hay que buscar más de la santidad sino en el servicio, en el amor y la entrega y hacer el bien a nuestros hermanos. Nos muestras que los santos son gente como nosotros, pero tuvieron la valentía de ser diferentes, de hacer las cosas ordinarias de la vida a tu manera extraordinaria porque de Ti tomaron su valor. Ellos nos dan testimonio con su serena, pero fuerte amabilidad, su integridad, su entrega a Dios y a sus hermanos, trabajando por la justicia, la verdad y la paz. Hoy te pedimos la fuerza para seguirte como ellos lo hicieron. Inspíranos hoy con nuevas esperanzas en el futuro. Que nos percatemos, Señor, de que, con tu fuerza, hasta nuestros sueños más atrevidos pueden hacerse realidad, e incluso pueden ser superados: que la justicia, la bondad, la solidaridad, el servicio y el amor sean valores por los que valga la pena vivir, y que un día, tú corones tu propio trabajo en nosotros. Danos la humildad, la sencillez y la confianza que los santos tuvieron en ti para que al inicio de este mes nuestras obras y nuestras acciones sean bendecidos en tu presencia, que busquemos hablar bien de todos, hacer el bien a todos y pensar bien de todos.
Un muy feliz y santificado Domingo para todos. Busquemos la santidad en las cosas pequeñas y sencillas y grandes a los ojos de Dios.
PALABRA DEL PAPA
Las Bienaventuranzas traen consigo una nueva interpretación de la realidad. Son el camino y el mensaje de Jesús educador. A primera vista, parece imposible declarar bienaventurados a los pobres, a aquellos que tienen hambre y sed de justicia, a los perseguidos o a los trabajan por la paz. Pero, aquello que parece inconcebible en la gramática del mundo se llena de sentido y de luz en la cercanía del Reino de Dios. En los santos vemos cómo ese Reino se acerca y se hace presente en medio de nosotros. San Mateo, acertadamente, presenta las Bienaventuranzas como una enseñanza, proponiendo a Jesús como Maestro que transmite una nueva visión de las cosas y cuya perspectiva coincide con su camino. Las Bienaventuranzas, sin embargo, no son una enseñanza más, son la enseñanza por excelencia. Del mismo modo, el Señor Jesús no es uno entre tantos maestros, sino el Maestro por excelencia. Más aún, es el Educador por excelencia. Nosotros, sus discípulos, estamos en su escuela, aprendiendo a descubrir en su vida, es decir, en el camino que Él recorrió, un horizonte de sentido capaz de iluminar todas las formas de conocimiento (papa León XIV, Homilía, 1 de noviembre de 2025).
